Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Mal hace quien nada hace.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Malhaya quien nace yunque en vez de nacer martillo.
Más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita.
Mas todos los poetas creen que quién tendido en el pasto aguza el oído se entera un poco de las cosas que existen entre el cielo y la tierra.
Matadlos a todos y Dios juzgará quien se tiene que salvar.
Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.
Me han acusado de defensor del Alma. No fui yo sino Dios mismo quien la defendió.
Me parece que siempre que estoy en el poder, o mi padre estaba en el poder, de alguna manera cosas buenas suceden. La economía está en alza, tenemos buenas lluvias, la gente recoge sus cultivos. Creo que la razón de que esto ocurra es que queremos dar amor y recibir amor.
Me parecía que la tierra no hubiera sido habitable si no hubiese tenido a nadie a quien admirar.
Me pregunto quien nos ha dado el derecho de estropear nuestro planeta.
Me sepulto en cualquier parte y moriré... quién sabe dónde.
Mejor es hacer a otros herederos, que buscar a quien heredar.
Mejor sufre el mal quien siempre le teme.
Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Quién ha muerto en el? Leamos. ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!.
Mi padre era poco amigo de explicaciones. Pienso que tal vez prefería enfrentarme al paisaje, a los hombres, a las cosas que pueden ayudar a entender la vida, para que poco a poco yo sacara mis propias conclusiones. Tenía, sí, el buen tacto de no ofrecerme espectáculos vulgares. Muchas veces, con una mirada o una palabra, me ordenaba alejarme de gentes que él no consideraba oportunas o dignas para mis ojos.
Mi padre siempre me amparó por desgraciado y me tuvo un sitio en su corazón.
Mi padre siempre me decía: encuentra un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida.
Mi padre, al irse, regaló medio siglo a mi niñez.
Mucho más que los intereses es el orgullo quien nos divide.
Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella.