No presuma de tener ciencia quien no tiene experiencia.
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.
No sabe hablar quien no sabe callar.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
No sabe qué es amor quien no te ama, no sabe qué es amor quien no te mira...
No se confiesa obligado quien no recibió.
No sé qué luz, de dentro, de quién, iba naciendo, iba envolviendo tu desnudo amoroso, oh aire, oh mar desnudo.
No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
No tardará en transigir con el fin quien está dispuesto a transigir con los medios.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
No tengas amistad con quien tenga poderosos enemigos.
No tengas por amigo a quien te alabe.
Nos equivocamos a menudo en el amor, a menudo herido, a menudo infeliz, pero soy yo quien vivió, y no un ser ficticio, creado por mi orgullo.
Nunca conserva firmes amistades quien sólo va atento a sus pretensiones.
Nunca he encontrado un hombre de quien no haya aprendido algo.
Nunca le prestes el auto a alguien a quien le has dado la vida.
Nunca llega a ser coronado por la inmortalidad quien teme ir adonde le conducen voces desconocidas.
Nunca pelees con quien nada tiene que perder.
Pájaro mal nacido es quien ensucia en su nido.
Para brillar con tu luz verdadera debes ser quien realmente eres.
Para el que cree no es necesaria ninguna explicación; para quien no cree, toda explicación sobra.
Para lograr todo el valor de una alegría has de tener con quien repetirla.
Para mayores desgracias guarda la fortuna a quien favorece.
Para quien ama la lisonja, es enemigo quien no es adulador.
Para quien canto yo entonces? si los humildes nunca me entienden (...) Yo canto para esa gente, porque también soy uno de ellos, ellos escriben las cosas, y yo les pongo melodía y verso.