A quien nos justifica nuestra desconfianza llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien procede con honradez, nada debe alterarle. He hecho cuanto he podido y jamás he faltado a mi palabra.
A quien se aventura, dios le ayuda.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
A veces leo un libro con placer y detesto al autor.
A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.
Aceptar un favor de un amigo, es hacerle otro.
Además, lo cierto es que siempre matas a quien más quieres. ¿Para qué vas a matar a alguien que no te importa?
Adónde vas? ¿De qué regiones vienes? ¿Quién da a tu rostro ese celeste olvido? ¿Qué Dios sin fuego con su luz te viste?.
Al amigo no lo busques perfecto, búscalo amigo.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Al marido, amarle como amigo, y tenerle como enemigo.
Al mirar hacia atrás, el crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor?.
Al progreso no hay quien lo pare. Dios creó el mundo en seis días. ¿Y que tenemos hoy? La semana de cinco días.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.