La reina del mundo es la fuerza y no la opinión; pero es la opinión quien usa de la fuerza.
La verdad tiene dos sabores: uno dulce, para el que la dice, y otro amargo, para el que la oye.
Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive.
Las heridas que te causa quien te quiere, son preferibles a los besos engañadores de quien te odia.