En el tiempo donde los culos postizos son mayoría, gloria a éste que dice toda la verdad.
En este mundo siempre hay peligros para quien les tiene miedo.
En general está por norma dispuesto a sacrificarse quien de otro modo no sabe darle un sentido a su vida.
En la guerra y en la cama, verás quien te ama.
En la sociedad no todo se sabe, pero todo se dice.
En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas.
En las venturas de amor, dice el que más calla.
En mi época no había best sellers y no podíamos prostituirnos. No había quien comprara nuestra prostitución.
En poesía, lo esencial no es sólo lo que se dice, sino el cómo se dice. En la vida, lo esencial no es ni lo uno ni lo otro, sino nuestros actos.
En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.
En preguntar lo que sabes el tiempo no has de perder. . . Y a preguntas sin respuesta ¿quién te podrá responder?.
En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.
Enseñar a quien no está dispuesto a aprender es malgastar las palabras.
Enseñar a quien no quiere aprender es como sembrar un campo sin ararlo.
Entre dos amantes, la prueba de que uno ama demasiado dispensa para siempre, a quien la recibe, de amar lo suficiente.
Era una pasión por la mirada, y en su mirada estaban los ojos antes del tiempo; dice su padre que el tiempo es melancolía, y cuando se para lo llamamos eternidad.
Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece.
Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.
Es difícil hacer justicia a quien nos ha ofendido.
Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos. . .
Es hombre quien imponiéndose a su yo se somete a los «li» (costumbres), a la ley de las convenciones sociales.
Es la confesión, no el sacerdate, quien da la absolución.
Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo.
Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.
Es peor cometer una injusticia que padecerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no.