El dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo.
El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada.
El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar.
El español siempre lo sabe todo. Y si de algo no sabe nada, dice: De esto hablaremos más adelante.
El hombre debería decir siempre mucho más de lo que pretende y pretender mucho más de lo que dice.
El intelectual para quien la definición sustituye a la comprensión, es despreciable.
El jurado está compuesto por doce personas elegidas para decidir quien tiene el mejor abogado.