Hacer el amor es algo muy sano: quemas calorías y hasta te olvidas de quién eres.
Hacete amigo del juez, no le des de que quejarse, que siempre es bueno tener, palenque de ande rascarse.
Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.
Hay que escribir libros como quien compone música.
Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo.
Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego.
Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
Hay quien pone en duda el porvenir del ideal de la libertad. Nosotros respondemos que tiene más que un porvenir: posee eternidad.
Hay quién porque golpea la pared con un martillo se cree clavar clavos.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.
Hay una teoría infalible sobre la amistad: siempre hay que saber qué se puede esperar de cada amigo.
Haz bien y no mires a quien.
He aquí una cosa que rechazamos cuanto más la necesitamos: el consejo. De mala gana lo escucha quien más lo necesitaría, a saber: el ignorante.
He buscado en tu cuerpo la canción. Alguien lleva un tesoro entre las manos.
Hombre recogerá quien siembre escuela.
Honra quien pide: Es que cree en la virtud de quien da.
Idiota: Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Inocente es quien no necesita explicarse.
Justa causa de alegría es ver alegre a un amigo.
La adulación en un amigo verdadero es una cosa monstruosa.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
La amistad de dos personas es de fundamental importancia, ya que sin el otro, uno no puede ser amigo de nadie más.
La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla.