Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Hacer el amor es algo muy sano: quemas calorías y hasta te olvidas de quién eres.
Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.
Hay que escribir libros como quien compone música.
Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo.
Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego.
Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
Hay quien pone en duda el porvenir del ideal de la libertad. Nosotros respondemos que tiene más que un porvenir: posee eternidad.
Hay quién porque golpea la pared con un martillo se cree clavar clavos.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.
Haz bien y no mires a quien.
He aquí una cosa que rechazamos cuanto más la necesitamos: el consejo. De mala gana lo escucha quien más lo necesitaría, a saber: el ignorante.
Hombre recogerá quien siembre escuela.
Honra quien pide: Es que cree en la virtud de quien da.
Idiota: Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Inocente es quien no necesita explicarse.
La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla.
La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.
La confidencia descubre quién era o no digno de ella.
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos.
La fortuna es ciega y no sabe con quién juega.
La historia no es ni hace nada. Quien es y hace es el hombre.