Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia.
Quien no tienen alas no debe tenderse sobre abismos.
Quien no trabaja no descansa.
Quien nos hace reír es un cómico. Quien nos hace pensar y luego reír es un humorista.
Quien nunca haya cometido un error, nunca ha intentado algo nuevo.
Quien perdona todo ha debido perdonarse todo.
Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande.
Quien piensa en sí, no ama a la patria.
Quien piensa poco, se equivoca mucho.
Quien pierde su fe no puede perder más.
Quien poco piensa, mucho yerra.
Quien produce con alegria y se alegra de lo producido es feliz.
Quien promete con mucha ligereza se va arrepintiendo despacio.
Quién pudiera como el río, ser fugitivo y eterno.
Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.
Quien quiera vivir en paz, que esté preparado para pelear.
Quien quiere a su madre no puede ser malo.
Quien quita la ocasión, quita el pecado.
Quien reconoce que odia a su madre está en los umbrales de la salud mental.
Quien ríe último, de la desgracia ajena, ríe mejor.
Quien sabe de dolor, todo lo sabe.
Quien sabe gobernar a una mujer sabe gobernar un estado.
Quién sabe si no será misión de toda comunidad viviente, microbiana o humana, acabar destruyendo el mundo en el que habita, sea un ser humano, sea el universo.
Quien se alimenta de ideas jóvenes, vive siempre joven.
Quien se controla a sí mismo y por el bien, no tendrá dificultad alguna para gobernar con eficacia. Al que no sabe gobernarse a sí mismo, le resultará imposible ordenar la conducta de los demás hombres.