Quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece.
Quien conserva su cabeza de niño, conserva su cabeza.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Quien crea que su propia vida y la de sus semejantes está privada de significado no es sólo infeliz, sino que apenas es capaz de vivir.
Quien cree en Dios, le reza. Quien lo sabe, trabaja.
Quién da conocerá la ingratitud, pero también la emoción de dar.
Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro.
Quien da pronto da dos veces.
Quien daña el saber, homicida es de sí mismo.
Quien de verdad quiere ser bueno, lo será.
Quien debe y paga, no debe nada.
Quien desea aprender, pronto llegará a saber.
Quien dice hombre, dice lenguaje, y quien dice lenguaje, dice sociedad.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Quien dice la verdad, casi no dice nada.
Quien dice la verdad, ni peca ni miente.
Quien dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a sus hermanos, a quienes ve, ese es un mentiroso.
Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
Quien el tiempo se expone a predecir, se expone a mentir.
Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Quien en zarzas y amores se metiere, entrará cuando quiera, mas no saldrá cuando quisiere.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que ser.