Las bombas inteligentes, que tan burras parecen, son las que más saben. Ellas han revelado la verdad de la invasión. Mientras Rumsfeld decía: “Estos son bombardeos humanitarios”, las bombas destripaban niños y arrasaban mercados callejeros.
Las cigarras van a la muerte y su canto nada nos dice.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Las falsedades no sólo se oponen a la verdad, sino que a menudo se contradicen entre sí.
Las heridas que te causa quien te quiere, son preferibles a los besos engañadores de quien te odia.
Las leyes condenan al que roba un pan y absuelven a quién roba una ilusión.
Las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura.
Las obras de arte nacen siempre de quien ha afrontado el peligro, de quien ha ido hasta el extremo de la experiencia, hasta el punto que ningún humano puede rebasar. Cuanto más se ve, más propia, más personal, más única se hace una vida.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad.
Las verdades tan antiguas son prácticamente seniles. Y cuando una verdad es así de vieja, difícilmente puede diferenciarse de una mentira.
Leyendo una biografía, recordad que la verdad no se presta nunca a una publicación.
Lo bien dicho se dice presto.
Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.
Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.
Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.
Lo mejor es decir siempre la verdad, a no ser que seas un estupendo mentiroso.
Lo que es bello es bueno y quien es bueno, también llegará a ser bello.
Lo que satisface el alma es la verdad.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Lo que sucede hoy acaeció otras veces; lo que se dice, sigue diciéndose y se dirá más adelante; lo que ha de ser, ya fue un día.
Lo único que se conseguirá diciendo siempre la verdad es ser siempre descubierto.
Los antepasados son lo más importante para quien no ha hecho nada.
Los dueños de la verdad la siguen buscando.
Los faroles apenas tenían las sombras esa noche “aún no sé si en verdad sucedió”, pero no olvidaré aquellas lívidas nubes que incendiaban las llamas finales del sol.