Quien puede decir cuanto ama, pequeño amor siente.
. . . Es absolutamente cierto, con toda la honrada verdad de que es susceptible la palabra humana -con toda la escrupulosa exactitud de quien considera un crimen alimentar esperanzas políticas que no tienen razón de existir-por el placer mezquino de hacer triunfar la vanidad ridícula, o el interés sórdido -o de disimular-su capa de fáciles combate y cómodas oposiciones, inveteradas y reales flaquezas. Y así, si se cae, se cae con una hermosa compañía.
...porque soy quien se va pero regresa para morder tu mano, mientras besa, porque soy el que otorga. Y el mendigo.
A cualquier mujer le gustaría ser fiel. Lo difícil es hallar el hombre a quien serle fiel.
A la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad.
A las mujeres les gusta sobre todo salvar a quien las pierde.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
A más de uno que dice que la vida es breve le parece el día demasiado largo.
A medida que avanza una discusión, retrocede la verdad.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
A quien al cabo le resultó imposible vivir en este mundo...
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
A quien amigos tiene por millones ninguno sobrará; el que tan sólo un enemigo cuenta por doquier lo encontrará.
A quien aspira a reinar cada hermano es un estorbo.
A quien dices el secreto das tu libertad.
A quien Dios no le dio hijos, el diablo le dio sobrinos.
A quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
A quien feo ama, hermoso le parece.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
A quien lucha y suda, la suerte le ayuda.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.