Quien no oye consejo, no llega a viejo.
Quien no perdona a tiempo, sufre un tiempo.
Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.
Quién no sabe bailar le echa la culpa al piso.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Quien no sabe mostrarse cortés, va al encuentro de los castigos de la soberbia.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Quien no se resuelve a cultivar el hábito de pensar, se pierde el mayor placer de la vida.
Quien no sienta amor, deberá aprender a adular o no saldrá nunca a flote.
Quien no tiene cabeza, ha de tener pies.
Quien no tiene confianza en el hombre, no tiene ninguna en Dios.
Quien no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos.
Quien no tiene nada individual de qué envanecerse se envanece de haber nacido aquí o allí.
Quien no tiene que esperar, de nada debe desesperarse.
Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia.
Quien no tienen alas no debe tenderse sobre abismos.
Quien no trabaja no descansa.
Quien nos hace reír es un cómico. Quien nos hace pensar y luego reír es un humorista.
Quien nunca haya cometido un error, nunca ha intentado algo nuevo.
Quien perdona todo ha debido perdonarse todo.
Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande.
Quien piensa en sí, no ama a la patria.
Quien piensa poco, se equivoca mucho.
Quien pierde su fe no puede perder más.
Quien poco piensa, mucho yerra.