No se debe mostrar la verdad desnuda, sino en camisa.
No sé qué luz, de dentro, de quién, iba naciendo, iba envolviendo tu desnudo amoroso, oh aire, oh mar desnudo.
No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
No siempre es la multitud la poseedora de la verdad absoluta.
No son inútiles la verdad y la ternura. No padezca.
No son mis espinas las que me defienden, dice la rosa, es mi perfume.
No tardará en transigir con el fin quien está dispuesto a transigir con los medios.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
No tengas amistad con quien tenga poderosos enemigos.
No tengas miedo a la verdad: puede doler mucho, pero es un dolor sano.
No tengas por amigo a quien te alabe.
No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.
Nos equivocamos a menudo en el amor, a menudo herido, a menudo infeliz, pero soy yo quien vivió, y no un ser ficticio, creado por mi orgullo.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Nunca conserva firmes amistades quien sólo va atento a sus pretensiones.
Nunca es igual saber la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otro.
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.
Nunca he encontrado un hombre de quien no haya aprendido algo.
Nunca la naturaleza dice una cosa y la sabiduría otra.
Nunca le prestes el auto a alguien a quien le has dado la vida.
Nunca llega a ser coronado por la inmortalidad quien teme ir adonde le conducen voces desconocidas.
Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.
Nunca pelees con quien nada tiene que perder.
Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.
Nunca te irrites con nadie cuando te diga la verdad.