La verdad política, cualesquiera que sean sus formas, no es más que el orden y la libertad.
La verdad puede más que la razón.
La verdad puede ocultarse, pero no extinguirse.
La verdad puede ser dulce o amarga, pero no puede ser mala; la mentira puede ser dulce o amarga, pero no puede ser buena.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
La verdad quizá esté ahí fuera pero las mentira están en tu cabeza.
La verdad se asienta en un limitado ámbito; el error, empero, es inmenso.
La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
La verdad se parece mucho a la falta de imaginación.
La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre.
La verdad siempre resplandece al final, cuando ya se ha ido todo el mundo.
La verdad sufre cuando es sometida a un análisis excesivo.
La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas.
La verdad y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los profesionales de los medios de comunicación convertirse en promotores de la paz.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
La verdad, en materia religiosa, es simplemente la opinión que ha sobrevivido.
La verdad, en todas sus partes lo es.
La verdad, sino es entera, se convierte en aliada de lo falso.
La vida consiste en la comprensión de la verdad.
La vida es el punto de apoyo para la verdad del espíritu.
La volubilidad de la mujer a quien amo es sólo comparable a la infernal constancia de las mujeres que me aman.
La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios.
Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive.
Las bombas inteligentes, que tan burras parecen, son las que más saben. Ellas han revelado la verdad de la invasión. Mientras Rumsfeld decía: “Estos son bombardeos humanitarios”, las bombas destripaban niños y arrasaban mercados callejeros.