He aquí una cosa que rechazamos cuanto más la necesitamos: el consejo. De mala gana lo escucha quien más lo necesitaría, a saber: el ignorante.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Hermosa encuentra la vida quien la construye hermosa.
Hombre recogerá quien siembre escuela.
Honra quien pide: Es que cree en la virtud de quien da.
Idiota: Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Inocente es quien no necesita explicarse.
Intento comprender la verdad, aunque esto comprometa mi ideología.
Jamás dice la naturaleza una cosa y otra la sabiduría.
La astucia puede tener vestidos, pero a la verdad le gusta ir desnuda.
La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla.
La belleza es la otra forma de la verdad.
La belleza es verdad; la verdad, belleza. Esto es todo lo que sabes sobre la tierra, y todo lo que necesitas saber.
La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
La belleza, la belleza de verdad, termina donde empieza la expresión intelectual. El intelecto es en sí mismo una forma de exageración y destruye la armonía de cualquier rostro. En el momento en que te sientas a pensar, te vuelves todo nariz, todo frente, o cualquier otra cosa horrible. Mira a los triunfadores de cualquier profesión docta. ¡Qué horrorosos son! Excepto los eclesiásticos, aunque bien es cierto que en la Iglesia no se piensa: un obispo sigue diciendo a las ochenta años lo que le enseñaron a decir a los dieciocho y, en consecuencia, su aspecto es siempre encantador.
La calumnia siempre es sencilla y verosímil. Y en esto se diferencia muchas veces de la verdad.
La ciencia es el misticismo de los hechos; la verdad es que nadie sabe nada.
La ciencia es la verdadera escuela moral; ella enseñan al hombre el amor y el respeto a la verdad, sin el cual toda esperanza es quimérica.
La ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad.
La confidencia descubre quién era o no digno de ella.
La cosa más importante no es lo que decimos nosotros, sino lo que dios nos dice a nosotros. Jesús está siempre allí, esperándonos. En el silencio nosotros escuchamos su voz.
La declaración lisonjera que más agrada al amor no está en lo que se dice, sino en lo que se escapa.
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.