Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada.
Cien veces al día burlamos nuestros propios defectos censurándolos en los demás.
Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor es quien irrita a su madre.
Con la libertad, las flores, los libros y la luna, ¿quién no sería perfectamente feliz?.