Muchas veces basta una palabra, una mirada, un gesto para llenar el corazón del que amamos.
Muchas veces compramos el dinero demasiado caro.
Muchas veces es valor el conservar la vida.
Muchas veces la gente mira al lado negativo de lo que no pueden hacer. Yo siempre miro al lado positivo de lo que puedo hacer.
Muchas veces la ley se somete a la utilidad.
Muchas veces la pasión nos ata la lengua.
Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.
Muchas veces las ofensas son incentivo del valor.
Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
Muchas veces las personas ven el lado positivo de lo que sienten que no pueden hacer, yo siempre veo el lado positivo de lo que sí puedo hacer.
Muchas veces lo imposible es lo no intentado.
Muchas veces lo que no se halla cuando se busca, sale al encuentro cuando no se busca.
Muchas veces lo que se calla hace más impresión que lo que se dice.
Muchas veces me pregunto qué hacíamos tú y yo antes de querernos.
Muchas veces nace la enfermedad del mismo remedio.
Muchas veces pienso que nosotros, los revolucionarios, somos como el sistema capitalista. Sacamos de los hombres y mujeres lo mejor que poseen, y después nos quedamos tan tranquilos viendo cómo terminan sus días en el abandono y la soledad.
Mucho más que los intereses es el orgullo quien nos divide.
Muy pronto en la vida es demasiado tarde.
Muy pronto la televisión, para ejercer su influencia soberana, recorrerá en todos los sentidos toda la maquinaria y todo el bullicio de las relaciones humanas.
Nada pasa más pronto de moda que los intentos de ayer de ser polémico.
Nadie conoce ni ha conocido nada de inmediato: lo que creemos conocer de pronto, ha estado largo tiempo con nosotros. Lo que verdaderamente importa es el conocimiento clandestino que alienta en todos nosotros.
Nadie conoce toda la amargura de lo que aguarda en el futuro. Y si de pronto apareciera como en un sueño, la negaríamos apartando los ojos de ella. A esto le llamamos esperanza.
Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista.
Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña.
Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió.