Lo justo, a veces por el modo de defenderlo, parece injusto.
Lo que acostumbramos a llamar instituciones necesarias, muchas veces son instituciones a las que nos hemos acostumbrado.
Lo que es bello es bueno y quien es bueno, también llegará a ser bello.
Lo que más se ama, más veces corre peligro.
Lo que sucede hoy acaeció otras veces; lo que se dice, sigue diciéndose y se dirá más adelante; lo que ha de ser, ya fue un día.
Lo siento por las pulgas de la cabaña ¡Van a adelgazar muy pronto!.
Lo verdadero puede a veces no ser verosímil.
Los antepasados son lo más importante para quien no ha hecho nada.
Los celos sobreviven al amor y a veces lo rescatan.
Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir... Los valientes ni se enteran de su muerte.
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.
Los ejemplos son diez veces más útiles que los preceptos.
Los espejos deberían pensárselo dos veces antes de devolver una imagen.
Los hombres son siempre niños, aun cuando a veces asombren por su crueldad. Siempre necesitan educación, tutela y amor.
Los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar.
Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quien consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
Los hombres y las mujeres a veces descubren que es difícil encontrar a la pareja deseable para el matrimonio. Puede ser cierto. Pero hay otro componente en la situación: no es suficiente encontrar a la persona adecuada, nosotros debemos ser la persona adecuada.
Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan.
Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.
Los recuerdos comunes son a veces los más pacíficos.
Los semejantes se atraen. Limítate a ser quien eres: sereno, transparente y brillante. Cuando irradiamos lo que somos, cuando sólo hacemos lo que deseamos hacer, esto aparta automáticamente a quienes sí tienen algo que aprender y también algo que enseñarnos.
Los sueños bonitos son a veces las peores torturas, porque cuanto más te alegran, mas sufres al despertar.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Mal hace quien nada hace.