El vino de la adolescencia no siempre aclara según pasan los años, a veces se vuelve turbio.
El vino puro dirá quién es cada uno.
En ciencia el reconocimiento se concede al hombre que convence al mundo, no a aquel a quien se le ocurre la idea.
En dos segundos me ha hecho usted feliz para siempre. Si, feliz. Quien sabe, quizá me ha reconciliado conmigo mismo, quizá ha resuelto mis dudas... quizá hay también para mi minutos así...
En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse.
En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.
En este mundo siempre hay peligros para quien les tiene miedo.
En general está por norma dispuesto a sacrificarse quien de otro modo no sabe darle un sentido a su vida.
En Inglaterra, un hombre que no puede hablar de moral dos veces por semana a un gran auditorio popular e inmoral no tiene nada que hacer como político serio.
En la guerra y en la cama, verás quien te ama.
En la soledad se halla lo que muchas veces se pierde en la conversación.
En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas.
En mi época no había best sellers y no podíamos prostituirnos. No había quien comprara nuestra prostitución.
En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.
En preguntar lo que sabes el tiempo no has de perder. . . Y a preguntas sin respuesta ¿quién te podrá responder?.
En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.
Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
Enseñar a quien no está dispuesto a aprender es malgastar las palabras.
Enseñar a quien no quiere aprender es como sembrar un campo sin ararlo.
Enseñar es aprender dos veces.
Entre dos amantes, la prueba de que uno ama demasiado dispensa para siempre, a quien la recibe, de amar lo suficiente.
Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.
Es difícil hacer justicia a quien nos ha ofendido.
Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos. . .
Es hombre quien imponiéndose a su yo se somete a los «li» (costumbres), a la ley de las convenciones sociales.