Hombre recogerá quien siembre escuela.
Honra quien pide: Es que cree en la virtud de quien da.
Idiota: Del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás.
Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie.
Inocente es quien no necesita explicarse.
La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla.
La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.
La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.
La confidencia descubre quién era o no digno de ella.
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos.
La experiencia es la enfermedad que ofrece el menor peligro de contagio.
La fortuna es ciega y no sabe con quién juega.
La historia no es ni hace nada. Quien es y hace es el hombre.
La ignorancia es la carga más pesada. Pero quien lo lleva no lo siente.
La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón.
La libertad es como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días.
La llaga de amor, quien la sana, la hace
La llaga de amor, quien la sana, la hace.
La muerte como final de tiempo que se vive sólo puede causar pavor a quien no sabe llenar el tiempo que le es dado a vivir.
La música se va... Tan sólo queda un perfume fugaz a carne y seda... ¿Quién tus encantos desnudó a la brisa?.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.
La patria es un peligro que florece.
La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto solo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia.