El soldado bisoño lo cree todo perdido desde que es derrotado una vez.
El tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace.
El tiempo no es un gran curador. Es indiferente y superficial. A veces no cura del todo. Y otras veces, cuando parece que sí, la cura no era necesaria.
El tiempo saca a luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor.
El trabajo endulza siempre la vida, pero los dulces no le gustan a todo el mundo.
El verdadero modo de no saber nada es aprenderlo todo a la vez.
El verdadero precio de todo, lo que todo realmente le cuesta al hombre que quiere adquirirlo, es el esfuerzo y la complicación de adquirirlo.
El verdadero valor consiste en hacer uno sin testigos lo que sería capaz de hacer ante todo el mundo.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
Elegancia es la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos.
Ella es luz en las horas inciertas, sostén cuando todo parece perdido.
Empieza cada día con una sonrisa y mantenla todo el dia.
Empieza transformando todo lo que haces en algo bello para dios.
En ajedrez de nada sirve pensar; hay que reflexionar antes.
En amor todo ha terminado desde el día en que uno de los dos amantes piensa que sería posible una ruptura
En cierto sentido, el misterio de la encarnación se repite en cada mujer; todo niño que nace es un dios que se hace hombre.
En el amor no se trata de contarlo todo, se trata de no ocultar nada.
En el amor todo ha terminado cuando uno de los amantes piensa que sería posible una ruptura.
En el culto todo debe ser gratuito para el pueblo, no se debe privar a los pobres de aquello que los consuela en su pobreza sólo por ser pobres.
En el llano y la montaña todo parece inmóvil esta mañana nevada.
En esta época todo el mundo parece tener talento pero realmente quienes me importan a mí y me merecen tal distinción son aquellos que permanecen en la oscuridad.
En esta vida hay lágrimas, y lo que importa, después de todo, es ante que lloramos.
En este final de siglo, la enfermedad de Occidente es la de la abundancia: Tener todo lo material y haber reducido al mínimo lo espiritual.
En estos tiempos los jóvenes piensan que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores.
En Francia todo burgués quiere ser artista, mientras que en Inglaterra todo artista quiere ser burgués. En eso consiste la gran superioridad de Francia sobre Inglaterra.