A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
A lo hecho, pecho.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A lo que no puede ser, paciencia.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A los buenos, dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
A los enemigos, bárreles el camino.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
A mal tiempo, buena cara.
A manos frías, corazón ardiente.
A misa, no se va con prisa.
A mucha hambre, no hay pan duro.
A mucho amor, mucho perdón.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
A norte joven y a sur viejo, no les fíes el pellejo.
A otro perro con ese hueso.
A padre guardador, hijo gastador.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
A palabras necias, oídos sordos.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.