El casamiento y el caldo pelando.
El cebo es el que engaña, que no la caña.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
El cornudo es el último que lo sabe.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El deseo hace hermoso lo feo.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
El diablo sólo tienta a aquel con quien ya cuenta.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
El dinero del pobre dos veces se gasta.
El dinero hace al hombre entero.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
El dinero y el amor, son dos cosas que no se pueden ocultar.
El ejercicio hace maestro al novicio.
El empezar es el comienzo del acabar.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come, sino lo que ve comer.
El espantapájaro engaña sólo dos días a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
El fin justifica los medios.
El fin principal, mantenerse en paz.
El flojo y el mezquino andan dos veces el camino.