El ama brava, es llave de su casa.
El amable sabe su cuento.
El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarlo, se sabe el valor que tiene.
El amor es eso de lo que todo el mundo habla pero nadie sabe realmente lo que es.
El amor es invisible y entra y sale por donde quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos.
El antagonismo crece en todas partes donde se manifiesta la vida. En la lucha eterna entre el alma individual y el alma social.
El arma es enemiga de su dueño.
El arte del comerciante consiste en llevar una cosa desde un sitio donde abunda a otro donde se paga cara.
El artista sabe lo que hace, pero para que merezca la pena debe saltar esa barrera y hacer lo que no sabe.
El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo.
El azar sólo favorece a quien sabe cortejarlo.
El burgués no tolera en su casa nada que no entienda.
El camino misterioso va hacia el interior. Es en nosotros, y no en otra parte, donde se halla la eternidad de los mundos, el pasado y el futuro.
El casado casa quiere.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El comunismo encuentra gran audiencia allí donde no gobierna.
El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.
El cornudo es el último que lo sabe.
El deber de un hombre está allí donde es más útil.
El destino de muchos hombres depende de que haya habido una biblioteca en su casa paterna.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
El dinero huele bien venga de donde venga.
El dueño del perro no obedece a su perro.
El escritor, muchas veces, es como un caballo de carreras que ha perdido su jinete y ya no sabe porque está corriendo ni dónde está la meta y, sin embargo, se le exige seguir corriendo aunque no sepa ni hacia dónde ni por qué razón.