No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
No soy dueño de mí mismo ni voy donde a mí me agrada, atado llevo el deseo al hilo de tu mirada.
Que ni una palabra ni una mirada obscena manchen la casa en donde haya un niño.
Sola yo, amor, y vos quién sabe dónde; tu recuerdo me mece como al maíz el viento y te traigo en el tiempo, recorro los caminos, me río a carcajadas y somos los dos juntos otra vez, junto al agua.
Tras la lucha que rinde y la incertidumbre amarga del viajero que errante no sabe dónde dormirá mañana, en sus lares primitivos halla un breve descanso mi alma.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Un perro sabe donde se tira comida.
Una casa es el lugar donde uno es esperado.
¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?.
Donde reina el amor, sobran las leyes.
. . . El mundo es un templo hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra, porque todos han querido conocer la verdad, y han escrito en sus libros que es útil ser bueno, y han padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra, libres en el pensamiento.
...Para mí, era el pan, era la nieve; ya la nieve no es blanca, el pan no sabe a nada.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, iras sin ser llamado.
A casa vieja puertas nuevas.
A donde el corazón se inclina, el pie camina.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
A donde irá el buey que no are, sino al matadero?.
A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.
A dónde podrá ir el que hasta aquí llegó, si más allá sólo fueron los muertos.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
A los niños nadie les enseña algunas cosas indispensables, como arreglar una llave que gotea, sobornar a un funcionario o cortarle el pelo al perro.
A veces mi corazón va donde mi voz no llega.
Ahí donde Dios tiene un templo, el demonio levanta una capilla.
Ahí donde el alma absorta se ciñe uno a uno yacemos juntos.
Ahora que nos amamos...fuego somos donde mariposas se suicidan.