El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
El que no ha sufrido no sabe nada; no conoce ni el bien ni el mal; ni conoce a los hombres ni se conoce a sí mismo.
El que no que no ve, no cree, y el que no sabe, trata a los demás de necios
El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal.
El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.
El que no sabe por qué camino llegará al mar, debe buscar el río por compañero.
El que no sabe, es como el que no ve.
El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.
El que sabe atar no usa cuerdas ni nudos, y, sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido.
El que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio.
El que sabe desdeñar su vida, sabrá siempre honrarla.
El que sabe mantener un porte digno aun cuando se halla entre sus amigos, conseguirá que sus más íntimos amigos sientan un gran respeto hacia él.
El que sabe no habla, el que habla no sabe.
El que sabe ser pobre lo sabe todo.
El que sabe vencerse en la victoria es dos veces vencedor.
El que sabe, no puede creer. El que cree, no puede saber.
El que se casa por todo pasa.
El que tiene un porqué para vivir sabe soportar el cómo.
El que va acompañado de una linda mujer sabe que los amigos hallados en la calle tienen siempre más cosas que decir que cuando vamos solos.
El respeto fue inventado para cubrir el lugar vacío donde el amor debería estar.
El saber consiste en admitir como saber lo que se sabe y como no saber lo que no se sabe.
El sabio sabe que ignora.
El secreto de un negocio es que sepas algo que nadie mas sabe.
El sentido moral nos indica hasta donde llegan las concepciones permitidas y dónde empieza la licencia prohibida.
El tacto en la audacia es saber hasta dónde se puede ir demasiado lejos.