El español siempre lo sabe todo. Y si de algo no sabe nada, dice: De esto hablaremos más adelante.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
El éxito es como un terrible desastre peor que tu casa ardiendo, los ruidos del derribo cuando las vigas caen cada vez más deprisa mientras tú sigues allí, testigo desesperado de tu condenación.
El experimentador que no sabe lo que está buscando no comprenderá lo que encuentra.
El frío ¿De dónde viene? Oh espantapájaros.
El genio en el arte consiste en saber hasta donde podemos caminar demasiado lejos.
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
El hombre inteligente no es el que tiene muchas ideas, sino el que sabe sacar provecho de las pocas que tiene.
El hombre llega hasta donde la mujer quiere.
El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.
El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.
El hombre por lo común, solo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado.
El hombre que me da trabajo, al que tengo que sufrir, este hombre es mi dueño, llámelo como lo llame.
El hombre que no sabe callar tampoco sabe hablar.
El hombre que no sabe correr, saltar, nadar... es como un automóvil en el que sólo se emplea la primera velocidad.
El hombre que no sabe sonreir, no debe abrir tienda.
El hombre que sabe gastar y ahorrar es el más feliz, porque disfruta de ambas cosas.
El hombre que sabe y sabe lo que sabe, es un sabio, ¡síguelo!. El hombre que no sabe y sabe que no sabe, es simple, ¡enséñale!. El hombre que sabe y no sabe que sabe, está dormido, ¡despiértalo!. El hombre que no sabe y no sabe que no sabe, es un necio, ¡huye de él!.
El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.
El horizonte fue creado donde existe un siempre, ¿en dónde? en algún lugar.
El interés dueño del mundo es.
El jardín silencioso. donde la camelia, ofrece su blancura.
El literato de puerta cerrada no sabe nada de la vida. La política, el amor, el problema económico, el desastre cordial de la esperanza, la refriega directa del hombre con los hombres, el drama menudo e inmediato de las fuerzas y las direcciones contrarias de la realidad, nada de esto sacude personalmente al escritor de puertas cerradas.
El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.
El mar es un tejado de botellas que en la memoria del marino sueña.