Cuando un hombre sabe a donde va el mundo entero, se aparta para darle paso.
La gente busca la felicidad como un borracho busca su casa, sabe que existe pero no la encuentra.
Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.
No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.
No es el filósofo el que sabe donde esta el tesoro sino el que trabaja y lo saca.