La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen.
La necesidad más profunda del hombre es, entonces, la necesidad de superar su separatidad, de abandonar la prisión de su soledad.
La obra creativa es una suerte de lucha para mantener la existencia, o bien perpetuarse; es negar el sentido de la muerte. A veces pienso que está bien que la muerte sea una de las leyes de la naturaleza. Y, con todo, es a esta luz donde el ser humano se siente pequeño y humillado. Este es un dilema respecto al que nada puede hacerse. Uno no puede ni siquiera luchar para eliminarlo.
La oración es el encuentro de la sed de dios y de la sed del hombre.
La oscuridad es efectivamente penosa para la mente, como lo es para el ojo, pero sacar la luz de la oscuridad, por el esfuerzo que sea, ha de ser deleitable y producir regocijo.
La palabra "creencia" es algo difícil para mí. No creo. Tengo que tener una razón para una cierta hipótesis. O bien sé una cosa, y luego, sé que no necesito para creer.
La palabra es el arma de los humanos para aproximarse unos a otros.
La palabra impresa embalsama la verdad para la posteridad.
La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.
La parte más importante de la educación del hombre es aquella que él mismo se da.
La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie.
La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella.
La paz es más difícil que la guerra. Se necesitan dos para hacer una paz, y solamente uno para hacer una guerra.
La paz es para el mundo lo que la levadura para la masa.
La pena uno puede soportarla solo, mas para estar alegre se necesitan dos.
La peor clase es la que consta de un solo hombre.
La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna.
La piel es lo más profundo que hay en el hombre.
La pintura es el arte de proteger la superficie plana de los daños del clima para exponerla a los daños de la crítica.
La plegaria es la primera y la última lección para aprender el noble y bravío arte de sacrificar el ser en los variados senderos de la vida.
La plegaria no es un entretenimiento ocioso para alguna anciana. Entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para la acción.
La pobreza ajena me basta para sentirme pobre; la mía no me basta.
La poesía debe ser un poco seca para que arda bien, y de este modo iluminarnos y calentarnos.
La poesía es comunicación. Algo que sirve para hablar con los demás hombres.
La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre.