Es por el hombre que hay valores en el mundo.
Es posible lograr que el pueblo siga al hombre bueno, pero nunca se le podrá forzar a que le comprenda.
Es preciso que a veces el hombre libre tome la libertad de ser esclavo.
Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.
Es preferible fiarse del hombre equivocado a menudo, que de quien no duda nunca.
Es sabio dirigir tu cólera hacia los problemas, no hacia la gente; para centrar tus energías en las respuestas y no en las excusas.
Es sorprendente que el hombre, el instigador, inventor y vehículo de todos estos acontecimientos, el autor de todas las sentencias y decisiones y la planificación del futuro, sea tan negligente.
Es suficiente agregarle la palabra "militar" para que una palabra con significado lo pierda. Así, la justicia militar no es justicia, la música militar no es música.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido...
Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse.
Es un axioma que aquel a quien todos conceden el segundo lugar, tiene méritos indudables para ocupar el primero.
Es un hecho que el hombre tiene que controlar la ciencia y chequear ocasionalmente el avance de la tecnología.
Es un hombre que sabe de todo, ¡qué tonto será!.
Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca.
Es una gran pérdida para las sociedades que se olviden de sus ancianos.
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.
Escoger un camino significa abandonar otros. Si pretendes recorrer todos los caminos posibles acabarás no corriendo ninguno.
Escribe para ti mismo, recogido, asombrado.
Escribo novelas para recrear la vida a mi manera.
Escribo para definirme, un acto de autocreación, en un diálogo conmigo misma, con escritores que admiro, vivos y muertos, con lectores ideales. Porque me da placer. No sé con certeza para qué sirve mi trabajo.
Escribo para mí. Para mi placer. Para mi vicio. Para mi propia condenación.
Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.
Escucha al hombre que trabaja con sus manos.