El que se acuesta con perros, amanece con pulgas.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
El que se excusa, se acusa.
El que se pierde en agua pequeña se ahoga en la grande.
El que siembra alguna virtud coge fama.
El que siembre y cría, tanto gana de noche como de día.
El que siendo servilleta llega a mantel, ¡dios nos libre de el!.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
El que tiene narices, no manda a oler.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
El que veló, sondó, y desconfió, jamás se perdió.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El saber no ocupa lugar.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
El salario es de acuerdo con el trabajo.
El sol sale para justos y pecadores.
El sueño del piloto, si cierra un ojo abre el otro.
El tiempo aclara las cosas.
El tiempo y la marea ni se paran ni esperan.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
El trabajo ennoblece.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.