No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
No hay enemigo pequeño.
No hay forastero que venga de mala gente, ni viejo que no haya sido valiente.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
No hay mal que por bien no venga.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
No hay peor astilla que la del mismo palo.
No hay peor cuña que la de la misma madera.
No hay peor lucha que la que no se hace.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
No hay plazo que no llegue ni deuda que no se pague.
No hay que empezar la casa por el tejado.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo matado.
No hay rosa sin espinas.
No pidas un cañón para matar un gorrión.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
No presuma de tener ciencia quien no tiene experiencia.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristán.