La libertad no significa nada para un pájaro que no sabe volar.
La libertad significa responsabilidad. Es por eso que la mayoría de los hombres la ignoran.
La poesía para mi es una ventana, cada vez que me acerco a ella se abre por su cuenta. Yo me siento allí. Miro. Canto. Grito. Lloro. Me cuelgo a la imagen de los árboles, y sé que en la otra parte de la ventana hay un espacio y alguien se está escuchando. Alguien que podrá haber dentro de 200 años o habrá existido hace 300 años. No importa. La ventana es un instrumento para relacionarse con la existencia, con la existencia en su extendido significado.
La soledad no significa estar solo.
La vejez no significa nada más que dejar de sufrir por el pasado.
Las cosas se descubren a través de los recuerdos que de ellas se tienen. Recordar una cosa significa verla por primera vez.
Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.
Lo débil y lo tierno vencen lo duro y lo fuerte.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Lo siento por las pulgas de la cabaña ¡Van a adelgazar muy pronto!.
Los escritores de ciencia-ficción, y siento decirlo, realmente no sabemos nada. No sabemos hablar sobre ciencia porque nuestro conocimiento sobre ella es limitado y no oficial, y normalmente nuestra ficción resulta terrible.
Luego volvió a la puerta y allí permaneció mientras duró la lluvia, mirando cómo Dios aflojaba por un rato las tuercas de su tormento.
Mariposa que revoloteas. Como tú siento que soy una criatura de polvo.
Me inclino ante el recuerdo, ante el recuerdo de cada ser humano. Y no oculto la aversión que siento ante todos los que se toman la libertad de intervenir quirúrgicamente en los recuerdos, hasta que se parezcan a los recuerdos de los demás.
Me siento como si fuera una pieza en una partida de ajedrez, cuando mi oponente me indica: esa pieza no puede ser movida.
Me siento vagabunda de las letras. Quiero comer mi pan con el mendigo. Beber vino de todos. Tomar el sol tendida sobre la hierba húmeda.
Mi mente esta covada para recibirte, para pensar tus ideas y darte a pensar las mías; te siento, mi compañero, hermoso juntos somos completos y nos miramos con orgullo conociendo nuestras diferencias sabiéndonos mujer y hombre y apreciando la disimilitud de nuestros cuerpos.
No creo que haya que lamentarse sobre el propio destino, pero a veces es muy duro.
No me hago al lao de la güeya, aunque vengan degollando, con los blandos yo soy blando, y soy duro con los duros, y ninguno en un apuro me ha visto titubiando.
No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante.
No recuerdo todo lo que siento pero si siento todo lo que recuerdo.
No se puede pedir a la juventud que se aparte de las drogas y, al mismo tiempo, meterle licores duros como panacea para ser brillante atlético y atractivo.
No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa.
No todo resbalón significa una caída.
Ocio no significa inactividad; es la libertad de hacer cualquier cosa.