A quien nada vale, no le envidia nadie.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien se aventura, dios le ayuda.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
A rey muerto, rey puesto.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A ruín, ruín y medio.
A siervos y a reyes, da dios unas mismas leyes.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
A su tiempo maduran las uvas.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
A un traidor, dos alevosos.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero toca a vísperas.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Abril, aguas mil.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Acoge lo provechoso, y no admitas lo dañoso.
Afortunado en el juego, desgraciado en amores.