De hijos y de bienes, tu casa llenes.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
De inteligentes y de sabios es perdonar injurias y olvidar agravios.
De la abundancia del corazón, habla la boca.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
De la mar, el mero, y de la tierra, el carnero.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
De los cobardes no se ha escrito nada.
De los cuarenta para arriba no te mojes la barriga.
De médico, poeta y loco, todos tenemos un poco.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
De necios es huir del consejo.
De ninguno has de decir, lo que de ti no quieras decir.
De noche todos los gatos son pardos.
De padres cantores, hijos jilgueros.
De poder a poder, acuéstome con mi mujer.
De ruin madera no harás buena mesa.
De sabios es variar de opinión.
De tal palo, tal astilla.
De tales bodas, tales costras.
De tus hijos sólo esperes lo que con tu padre hicieres.
De una mentira, ciento se derivan.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.