Un pueblo desgraciado hace los grandes artistas.
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
Una abeja no hace colmena.
Una buena causa no hace que la guerra sea justa.
Una buena comida hace sentir más amor por el mundo que cualquier sermón.
Una ciudad se hace un mundo cuando uno ama a uno de sus habitantes.
Una completa igualdad (para la mujer) significa más que el logro de objetivos estadísticos; debe cambiar la cultura.
Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.
Una definición es una frase que significa la esencia de una cosa.
Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia posterna al hombre ante la divinidad.
Una golondrina no hace verano.
Una guerra nunca resuelve problema alguno. No hace sino plantear otros nuevos.
Una pantalla grande sólo hace el doble de mala a una mala película.
Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.
Una vez al año no hace daño.
Uno de los defectos de la educación superior moderna es que hace demasiado énfasis en el aprendizaje de ciertas especialidades, y demasiado poco en un ensanchamiento de la mente y el corazón por medio de un análisis imparcial del mundo.
Uno no hace amigos: los reconoce a medida que los va encontrando.
Uno no se hace grande más que midiendo la pequeñez de su dolor.
Vamos aclarando el panorama, que hay pingüinos en la cama, por el hielo que provocas, si hace más de un mes que no me tocas, ni te dejas sobornar por este beso escurridizo, que busca el cielo y encuentra el piso
Vivir es más cuestión de lo que uno gasta que de lo que uno hace.
Vivir sola es como estar en una fiesta donde nadie te hace caso.
Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.
Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja; te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.
Y no te asombres de mi astucia sino de tu ignorancia que la hace resaltar.
Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.