El lunar es el punto final del poema de la belleza.
El melancólico tiene la cara de dios cuando nos mira.
El pesimismo es un juego seguro. Así no puedes perder nunca, solo puedes ganar. Es el único punto de vista desde el que nunca te sentirás decepcionado.
El presente como punto de contacto entre la cosa y su imagen.
El presente no existe, es un punto entre la ilusión y la añoranza.
El que no mira hacia adelante, atrás se queda.
El que verdaderamente ama, nunca mira su provecho.
El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber.
El vino se parece al hombre: nunca se sabe hasta qué punto se le puede apreciar o despreciar, amar u odiar; ni cuantos actos sublimes o crímenes monstruosos es capaz de realizar. No seamos, entonces, más crueles con él que con nosotros mismos y tratémosle como a un igual.
En el punto donde se detiene la ciencia, empieza la imaginación.
Es la ignorancia de alguien que sabe cosas, pero que voluntariamente ignora hasta cierto punto su saber para dar lugar a lo nuevo que va a ocurrir.
Es un verdadero pesimista: mira un donut y sólo ve el agujero.
Estoy demasiado enardecido y abrasado por pensamientos propios, a tal punto que muchas veces me siento sofocado.
Hace falta estar a punto de morirse para caer en la cuenta de que nada en esta vida tiene la más mínima importancia, pero claro, en ese momento lo jodido es que ya tampoco te sirve para nada haberlo descubierto.
Hacer la paz es acercar los muchos conflictos de una sociedad a un punto de consenso. Se trata de una nueva visión de la pintura sobre la tela de la historia política de una nación.
Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense.
La arquitectura es el punto de partida del que quiera llevar a la humanidad hacia un porvenir mejor.
La belleza es despiadada. No la mirás vos, te mira ella y no perdona.
La belleza no mira, sólo es mirada.
La clase media tiene blancos los ojos y sólo mira desde el ojo de la llave, sus trapos limpios, lavados en casa, y sus zapatos brillantes son sus melancólicas señales.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
La felicidad no mira de dónde nace, sino adónde puede llegar.
La gente no tiene idea de hasta qué punto es arrastrada por el miedo. Este miedo no es fácilmente definible. Hay momentos en que este miedo se vuelve casi una obsesión.
La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira.
La vida es el punto de apoyo para la verdad del espíritu.