El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
El buscador es descubridor.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
El carcelero es un prisionero más.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
El corazón de una persona mala nunca es puro.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
El corazón es un niño: espera lo que desea.
El día nunca retrocede de nuevo.
El dolor embellece al cangrejo.
El dragón inmóvil en aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
El dueño del perro no obedece a su perro.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
El enamorado es el camarada del alma.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.