Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Cuando los ojos se encuentran, nace el amor.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Cuando tres marchan juntos, tiene que haber uno que mande.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
Cuanto más violento es el amor, más violento es el enfado.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
Dar limosna no aligera la bosla.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.