La marcha instruye al asno.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
La monotonía genera aburrimiento.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
La naturaleza nos da las dotes sin pedir nada a cambio, pero nos las quita sin pedir permiso.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
La oscuridad reina a los pies del faro.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
La paciencia es la llave del paraíso.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
La persona que no comete una tontería nunca hará nada interesante.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
La preocupación da a menudo una gran sombra a algo pequeño.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
La puerta mejor cerrada es aquélla que puede dejarse abierta.
La respuesta más rápida es la acción.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
La sabiduría inutil sólo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.