El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
Es sólo cuando das un paso fuera de tu zona de confort que comienzas a crecer, madurar y prosperar.
Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichado.
Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.