La belleza no es más que la promesa de la dicha.
La fuente, que es promesa, el mar sólo la cumple.
Su falda semejante a viento azul que llega como una promesa concedida.
Una promesa es una letra de cambio que giramos contra nuestro porvenir.
¡Oh tú, que me entregaste la armonía!, desesperando creo en tu promesa. Amor, contémplame, en tus brazos, presa.