En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Al bien hacer jamás le falta premio.
El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre.
Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio.
La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.
Los gobiernos ilustrados, conociendo las ventajas que prometen el premio y el honor, han echado mano de estos principios motores del corazón humano para todas las empresas.
Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia.
Para mí, el premio es estar nominado para los Oscar en categorías de las llamadas importantes. Es insólito, es histórico, con lo cual siento una enorme emoción que quiero compartir con todo el mundo. Después, lo de marzo... pues será.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Sirvo a la patria sin otro objeto que el de verla constituida, ése es el premio al que aspiro.
Venturoso premio de la virtud es ser aborrecido de los viciosos.
Y al llegar el final, tendrán su premio, nadie los nombrará, serán lo "anónimo", pero ninguna tumba guardará su canto.
Yo creo que el único premio posible es el dinero. Es mucho más decorativo que una estatuilla, porque puedes comprarte un traje de Armani.