Y no hables más muchacha, corazón de tiza. Cuando todo duerma, te robaré un color.
Y si sueño acaso es porque el sueño es realidad y la vida la sombra de mi paso sobre la eternidad.
Yo en todos los libros acostumbro a leer el prefacio, porque a veces suele ser lo mejor de la obra.
Yo escribo, porque si no me hubiera muerto, para buscar el sentimiento de la existencia.
Yo no le tengo miedo a nada, pero todavía no me explico porque tiemblo cada vez que te veo.
Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.
Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo regresarás... sé sólo que te estaré esperando
¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!