Nos desdeñamos u odiamos porque no nos comprendemos porque no nos tomamos el trabajo de estudiarnos.
Nos podemos quejar porque los rosales tienen espinas o alegrarnos porque los espinos tienen rosas.
Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.
Nunca hay que pactar con el error, aun cuando aparezca sostenido por textos sagrados.