No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una.
No hay vidas pequeñas: cuando la miramos de cerca, toda vida es grande.
No importa bajo que bandera pelee, siempre y cuando sea por la misma causa.
No importa cuán lento te muevas, siempre y cuando no pares.
No inviertas todo tu tiempo en un sólo esfuerzo, porque cada cosa requiere su tiempo.
No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.
No le demos al mundo armas contra nosotros, porque las utilizará.
No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.
No llores porque se acabó, sonríe porque sucedió.
No me gustan las entrevistas, porque siempre tengo dificultades para acordarme de las mentiras que conté en la última.
No me he planteado grabar en inglés porque quiero traspasar las fronteras con nuestro idioma y defenderlo, porque además es el más bonito.
No me importa que la gente mire sus relojes cuando estoy hablando... pero es excesivo que además los sacudan para asegurarse de que andan.
No me interesa lo que se escriba sobre mí siempre y cuando no sea verdad.
No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido.
No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante.
No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.
No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
No nos damos cuenta de la prodigiosa diversidad de juegos de lenguaje cotidianos porque el revestimiento exterior de nuestro lenguaje hace que parezca todo igual.
No olvides que dar un consejo es contraer un compromiso, cuando menos.
No perdáis una hora, porque no estáis seguros de un minuto.
No perdiste a nadie, el que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto.