Ay, Guatemala, cuando digo tu nombre retorno a la vida. Me levanto del llanto a buscar tu sonrisa.
Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores.
Casi siempre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece.
Ciertos hombres de mal corazón creen reconciliarse con el cielo cuando dan una limosna.