Me convertí en un niño delante de una muñeca que cierra los ojos cuando se la acuesta.
Mi corazón me duele a mí. Y no debiera dolerme a mí, porque no vive de mí, ni vive para mí.
Mis críticas son ligeras y sin hiel, porque no la hay en mi corazón, y la detesto en literatura.
Muchos aman a los animales porque creen que el cariño de éstos es desinteresado, pero se engañan.
Nací sin saber porqué. He vivido sin saber como. Y muero sin saber ni como ni porque.