Alégrate de la vida porque ella te da la oportunidad de amar, de trabajar, de jugar y de mirar a las estrellas.
Alguien dijo: "hay dos personas sobre las cuales nunca he reflexionado a fondo: es el testimonio de mi amor por ellas".
Alguien me dijo que cada ecuación que incluyese en mi libro reduciría las ventas a la mitad. He puesto una ecuación, la famosa ecuación de Einstein e = mc2. Espero que esto no asuste a la mitad de mis potenciales lectores.
Algunas personas nunca aprenden nada, porque todo lo comprenden demasiado pronto.
Algunas personas son amables sólo porque no se atreven a ser de otra manera.
Algunos aman las flores y los animales porque son incapaces de entenderse con sus semejantes.
Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.
Amar un sistema requiere conocerlo, el que lo ama es sabio, porque entiende las interconexiones entre todos los elementos
Ámate a ti mismo. Es importante mantenerse positivo porque la belleza viene del interior al exterior.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Amo a los perros porque nunca le hacen sentir a uno que los haya tratado mal.
Amo el dolor porque el dolor es cumbre, amo la vida que la vida es lumbre si se perfila en páginas de fuego.
Amo las limitaciones, porque son la causa de la inspiración.
Amo tanto a España, porque la conozco.
Amo tu desnudez porque desnuda me bebes con los poros, como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.
Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.
Aquél que no perdona a otros, destruye el puente sobre el cual él mismo debe pasar; porque todos los hombres necesitamos ser perdonados.
Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos".
Aramos, dijo la mosca al buey.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Bebed porque sois felices, pero nunca porque seáis desgraciados.
Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad.
Bien está dos veces encerrada la lengua y dos veces abiertos los oídos, porque el oir ha de ser el doble que el hablar.
Bienaventurado el que tiene talento y dinero, porque empleará bien este último.
Bienaventurados los que no hablan porque ellos se entienden.